Un grillete conecta elementos dentro de una maniobra de carga o recuperación, pero no basta con escoger el que anuncie más toneladas. La forma de trabajo, el apoyo de la carga, el pasador y los elementos conectados condicionan la capacidad del conjunto.
También conviene distinguir recuperación y elevación suspendida. Un accesorio utilizado para una maniobra no queda autorizado automáticamente para otra sólo porque su resistencia anunciada parezca suficiente.
La posición de la carga cambia las condiciones de trabajo
Las configuraciones angulares o laterales sólo deben utilizarse cuando estén contempladas para ese grillete. La forma del cuerpo, el ángulo y la posición de los elementos pueden exigir reducciones de capacidad o impedir la maniobra. El montaje debe seguir el esquema y el cierre previstos, manteniendo a las personas fuera de la trayectoria de una posible liberación.
Textil y metal exigen apoyos distintos
Una eslinga textil necesita un apoyo que no la pellizque ni la someta a bordes capaces de dañarla. Un elemento metálico, por su parte, debe asentarse correctamente sobre cuerpo y pasador. La sustitución entre soluciones textiles y metálicas no debe decidirse por comodidad ni comparando sólo cifras de carga.
Pasador, anchura interior y asiento de la conexión
Antes de montar conviene revisar el diámetro del pasador, la anchura y la forma interiores y el espacio que necesita cada elemento conectado. La medida en pulgadas del cuerpo no tiene por qué coincidir con el diámetro del pasador. Si la unión obliga a forzar el montaje o a sustituir el pasador por un tornillo parecido, la conexión no es la adecuada.







