La gestión de cables reúne herramientas que no son intercambiables. Si necesitas hacer pasar un cable por un tubo, la cuestión es guiarlo a través del recorrido. Si el cable ya está instalado y cruza el suelo, la prioridad es protegerlo frente a pisadas, carros o vehículos.
Para tender por conductos, importa el recorrido real
La longitud nominal de una guía debe compararse con el trayecto completo, no sólo con la distancia en línea recta. Curvas, cambios de dirección y puntos de acceso consumen recorrido y dificultan el empuje. Un carrete mantiene la guía ordenada y un freno ayuda a controlar su salida cuando se trabaja solo o con longitudes grandes.
Para cruzar el suelo, importa el tipo de tránsito
Una canaleta o rampa debe tener canales que alojen los cables sin aplastarlos y una cubierta adecuada a la zona. La solución cambia si sólo pasan peatones o si habrá carros y vehículos. En este segundo caso también hay que interpretar correctamente la capacidad de carga declarada y las condiciones en las que se aplica.
Pasamuros y accesorios se eligen por medida, no por cantidad
Un surtido con muchas piezas no garantiza que incluya el diámetro o el formato necesario. En pasacables y pasamuros hay que comprobar las medidas concretas y el espesor o abertura donde se montarán. La cantidad total del estuche es secundaria frente al ajuste correcto de cada pieza.







