Un triturador de fregadero trabaja con determinados restos alimentarios y necesita integrarse correctamente en la instalación. La primera comprobación no es la potencia, sino si el cuerpo del equipo cabe bajo el fregadero sin interferir con sifón, cajones u otros elementos y si puede conectarse al desagüe y a una alimentación eléctrica adecuada.
Mide el espacio de instalación y de servicio
Las dimensiones del aparato no representan todo el espacio necesario. Hay que dejar margen para montarlo, acceder a él y conectar el desagüe. Si existe una entrada para lavavajillas, debe prepararse según el procedimiento previsto para el equipo. La posición del desagüe puede ser tan determinante como la altura disponible.
No todos los residuos pueden triturarse
Plástico, vidrio, metal o restos de jardín no pertenecen al triturador. Tampoco debe utilizarse para evacuar aceite o grasa, que pueden acumularse en las tuberías. La capacidad para restos fibrosos o duros depende del modelo, por lo que deben respetarse las exclusiones indicadas para cada equipo.
Olor y limpieza no se resuelven metiendo la mano
Los olores pueden proceder de restos adheridos en la cámara o bajo el protector de salpicaduras, o del propio desagüe. Con la alimentación desconectada sólo deben limpiarse las partes accesibles del modo permitido. Durante la trituración se utiliza agua siguiendo el procedimiento previsto; el agua caliente no convierte la grasa en un residuo adecuado para el sistema.
