En la recarga de un vehículo eléctrico, la potencia que realmente llega al coche queda limitada por el elemento menos capaz del conjunto: vehículo, punto de carga, instalación y cable. En corriente alterna también influye si el sistema trabaja con una o varias fases.
El conector debe coincidir en ambos extremos
Antes de elegir un cable, comprueba la toma del vehículo y la del punto de recarga, además de la corriente y el tipo de alimentación admitidos. Un cable destinado a recarga en corriente alterna no sustituye a los sistemas de carga rápida en corriente continua.
Cable de recarga y cargador portátil no son lo mismo
Un cable conecta el coche con un punto de recarga ya preparado. Un equipo portátil incorpora una unidad de control y protecciones para trabajar desde una toma autorizada. Que ambos terminen en conectores parecidos no los hace intercambiables.
La potencia permite estimar el tiempo, no prometerlo
Como cálculo ideal, el tiempo se puede aproximar dividiendo la energía que quieres añadir, en kWh, entre la potencia efectiva, en kW. Añadir 20 kWh a 3,7 kW daría unas 5,4 horas si la potencia fuese constante. En la práctica hay pérdidas y reducciones de potencia, por lo que la recarga tarda más.
Una toma doméstica no debe darse por apta para una carga prolongada sin comprobar el circuito y el uso previsto. Tampoco conviene resolver la distancia con regletas o alargadores domésticos: debe utilizarse una solución específica y autorizada para recarga.
El cable también se deteriora por uso y almacenamiento
Para conservar el cable, desconecta por las empuñaduras, mantén secos los conectores, coloca sus tapas y enróllalo con curvas amplias. Si la cubierta, los pines o el sistema de cierre están dañados, no lo repares de forma improvisada con cinta.







