Sustituir un fluorescente por un T8 LED no consiste sólo en colocar un tubo de la misma longitud. El tipo de balasto existente y el modo en que el nuevo tubo recibe alimentación determinan si la instalación puede mantenerse, necesita un cebador LED o requiere modificar el cableado.
Identifica primero el tipo de luminaria
Con balasto electromagnético, algunos tubos admiten un cebador LED de sustitución. Con balasto electrónico la compatibilidad es diferente y puede exigir anularlo. Además, existen tubos alimentados por un extremo y por ambos extremos, por lo que debe seguirse el esquema de la referencia concreta.
Potencia y longitud no bastan para comparar tubos
Los 9, 13, 18 o 21 W que aparecen en distintas referencias indican consumo, no la luz útil por sí solos. Para elegir conviene comprobar también flujo luminoso, temperatura de color, tensión, longitud física y condiciones de instalación. Un tubo que entra en el soporte puede no ser eléctricamente compatible.
Parpadeo o encendido parcial apuntan a revisar la instalación
Si tras el cambio el tubo parpadea o sólo se ilumina por un extremo, hay que revisar el esquema de alimentación, el cebador o balasto y los contactos antes de culpar al tubo. Si es necesario modificar el cableado de la luminaria, debe hacerlo una persona cualificada y quedar identificado el cambio.

