Un adaptador de vídeo debe resolver una conexión concreta entre una fuente y una pantalla. El conector visible es sólo una parte del problema: algunas combinaciones comparten señal digital, mientras que otras necesitan conversión electrónica y sólo funcionan en una dirección determinada.
HDMI a VGA suele necesitar conversión activa
HDMI transporta señal digital y VGA trabaja con señal analógica. Para pasar de una salida HDMI a una pantalla VGA normalmente se necesita un conversor activo en la dirección correcta. Un producto pensado para VGA a HDMI no debe suponerse reversible.
La resolución final la limita toda la cadena
La capacidad puede quedar condicionada por la salida del equipo, el adaptador, el cable y la pantalla. Una referencia que anuncia una resolución alta puede alcanzarla sólo a determinadas frecuencias o condiciones. Para comparar, hay que revisar resolución y frecuencia admitidas por el conjunto, no la cifra máxima de un único elemento.
Audio e imagen no siempre viajan juntos
Algunas interfaces transportan audio y otras no. En una conversión a VGA puede ser necesaria una salida de audio independiente. Si el sonido es necesario, comprueba que el adaptador lo extraiga o lo transmita y que el equipo permita seleccionar esa salida.
El sentido macho-hembra no explica la función
Un adaptador Mini DVI a HDMI, Mini DisplayPort a DVI o HDMI a DVI debe comprobarse por conectores, estándar de señal y dirección prevista. Dos extremos que físicamente encajan pueden no intercambiar la misma señal o no ofrecer todas las funciones que necesitas.





