Para elegir una base de refrigeración de portátil conviene comprobar el tamaño real del equipo y la posición de sus rejillas, no sólo las pulgadas de pantalla. El portátil debe quedar apoyado de forma estable, sin tapar entradas o salidas de aire y sin que los topes presionen la carcasa.
El tamaño útil es el de la carcasa, no sólo el de la pantalla
Dos portátiles con la misma diagonal pueden tener dimensiones exteriores distintas. La base debe soportar el equipo completo y mantenerlo estable en el ángulo de uso. También hay que revisar la posición de los apoyos y el peso admitido cuando esos datos estén documentados.
Los ventiladores deben coincidir con las zonas de entrada de aire
Una base puede mejorar la entrada de aire si sus ventiladores trabajan frente a las rejillas inferiores del portátil. Si quedan desplazados o si la base bloquea una salida lateral o trasera, el resultado puede ser peor de lo esperado. La disposición física debe comprobarse antes de comprar.
Una base no corrige todos los problemas de temperatura
El material recuerda que una base de refrigeración no soluciona por sí sola problemas como polvo interno, pasta térmica degradada o fallos del sistema de ventilación. Si el portátil se calienta en exceso, conviene distinguir entre falta de aire exterior y un problema interno antes de atribuir la solución a la base.




