Una capturadora se coloca entre una fuente de vídeo y el ordenador, pero no todas trabajan igual. La resolución anunciada puede referirse a la entrada, a la salida de paso o al archivo capturado, por lo que conviene separar esos datos antes de comprar.
Resolución y frecuencia deben comprobarse en cada etapa
La consola o cámara debe entregar un formato que admita la entrada. Después hay que comprobar la resolución y frecuencia que la capturadora registra realmente. Si se va a jugar mientras se graba, una salida passthrough permite enviar la señal a una pantalla sin depender de la previsualización del ordenador.
Una cámara HDMI necesita salida adecuada para usarla como webcam
La cámara debe poder ofrecer una señal limpia, sin menús superpuestos, mantenerse encendida y entregar un formato compatible. Para sesiones largas también puede necesitar alimentación continua. La capturadora debe ser reconocida por el sistema o por el programa que se va a utilizar.
Audio, controladores y sistema operativo también cuentan
Un desfase entre audio y vídeo puede introducirse en la capturadora, el controlador o el software. Conviene revisar frecuencia de audio, buffers y sincronización.
Sistema operativo y USB pueden limitar la captura
En USB, la compatibilidad con el sistema operativo, los controladores y el tipo de puerto es tan importante como el conector físico.




