En una desatascadora portátil, las medidas del cable explican dos cosas diferentes. El diámetro influye en la flexibilidad y en el tipo de tubería con el que puede trabajar; la longitud determina hasta dónde puede avanzar. Ambas deben ser compatibles con la máquina.
Diámetro y longitud se comprueban por separado
Una medida como 0,63 cm corresponde aproximadamente a 6,3 mm de diámetro, mientras que 762 cm equivalen a 7,62 m de longitud. Confundir ambas cifras puede llevar a escoger un cable que llega hasta el atasco pero no puede montarse en el equipo, o uno que encaja en la máquina pero resulta inadecuado para el desagüe.
Flexibilidad y extremo de trabajo dependen de la tubería
Un cable más flexible puede seguir curvas cerradas con mayor facilidad, mientras que uno más grueso ofrece otras capacidades en tuberías mayores. También deben coincidir el tipo de extremo o acoplamiento y el sistema de alimentación de la máquina. La elección debe mantenerse dentro del rango recomendado para ambos.
El estado del cable importa después de cada uso
Una vez terminado el trabajo conviene retirar residuos, secar el cable y revisar deformaciones, corrosión o espiras dañadas. El almacenamiento y la lubricación deben seguir las indicaciones previstas para el equipo. Un cable doblado o con uniones deterioradas puede avanzar mal o romperse durante el uso.

