Un rodillo para césped puede ayudar a asentar semillas, mejorar el contacto con el suelo o nivelar pequeñas irregularidades. No sustituye a una preparación deficiente del terreno y, sobre un suelo muy húmedo o ya compactado, añadir más peso puede empeorar el drenaje.
El volumen de relleno no indica por sí solo el peso de trabajo
Los litros describen la capacidad del tambor, pero el peso final depende del material utilizado y del peso propio del rodillo. Para saber con qué carga se trabajará hay que sumar ambos. Un modelo rellenable permite vaciarlo para guardarlo o transportarlo y ajustar la carga según el trabajo.
Agua y arena cambian la manipulación
El agua resulta cómoda de retirar; la arena aporta más peso pero complica el vaciado. Antes de decidir conviene comparar el peso vacío y lleno, la anchura de trabajo y el límite indicado para el modelo. Más peso no garantiza un mejor resultado si el terreno no lo necesita.
Empuje manual o arrastre dependen del diseño
Algunos rodillos incorporan asa para empujarlos y otros ofrecen enganche para arrastre con determinados equipos. En este segundo caso hay que comprobar el tipo de unión, el peso total ya cargado y la capacidad de arrastre de la máquina. Improvisar un enganche puede hacer que se suelte durante el uso.


