Una malla para controlar malezas y un geotextil sometido a grava o tránsito no trabajan en las mismas condiciones. El gramaje orienta sobre el material, pero no sustituye la comprobación de resistencia, permeabilidad y aplicación prevista.
Parterre, grava o zona de paso
En un parterre puede primar la permeabilidad y la facilidad para abrir huecos de plantación. Bajo áridos, además de limitar la aparición de hierbas, el material ayuda a separar capas y debe soportar la instalación y el peso del acabado. En zonas de paso conviene evitar soluciones demasiado ligeras para la carga prevista.
Los solapes también consumen rollo
Para calcular cantidad, divide la superficie en paños según el ancho real del rollo. Añade el solape entre piezas y margen para bordes, curvas y obstáculos. En terrenos irregulares es útil plantear el despiece antes de comprar; limitarse a sumar metros cuadrados suele ignorar recortes y uniones.
Preparar el terreno antes de cubrirlo
La superficie debe quedar limpia y nivelada. Las piezas se solapan y se fijan para evitar desplazamientos, especialmente en pendientes o antes de extender grava. Los cortes alrededor de plantas y bordes tienen que quedar controlados para que el acabado no abra la malla.
Si se quiere plantar después, conviene decidir primero la distribución. Una malla permeable permite el paso del agua, pero los huecos deben dimensionarse y mantenerse; una instalación demasiado cerrada puede complicar nuevas plantaciones.






