Las correderas laterales, inferiores y ocultas no comparten necesariamente las mismas holguras ni la misma geometría de montaje. Una diferencia de pocos milímetros puede provocar rozamiento, juego o impedir que el cajón entre.
Antes de sustituir una guía hay que medir la profundidad útil del mueble y del cajón, comprobar el espesor de la corredera y confirmar cómo se reparte la carga. Cambiar de familia puede obligar a recolocar fijaciones o modificar el propio cajón.
Carga, longitud y patrón de fijación
La capacidad publicada suele corresponder al conjunto de guías instalado en las condiciones definidas por el fabricante. Debes sumar el peso del cajón y de su contenido y respetar también la longitud, orientación y patrón de fijación previstos. Una carga nominal alta no compensa un montaje débil o desalineado.
Mide la profundidad útil del mueble y la longitud del cajón. La longitud nominal de la corredera debe encajar en ese espacio y permitir el recorrido previsto sin chocar con la trasera, la puerta u otros herrajes. No conviene elegir solo por la longitud exterior del mueble.
Cambiar de familia puede exigir modificar el mueble
La longitud por sí sola no garantiza compatibilidad. Revisa montaje lateral o inferior, espesor, altura del perfil, separación necesaria, patrón de agujeros, tipo de cierre y capacidad de carga. Si cambias de familia de guía puede ser necesario recolocar fijaciones o modificar las dimensiones del cajón.







