Para elegir un torno de metal hay que empezar por las piezas que realmente se van a mecanizar. Un modelo físicamente mayor no garantiza más precisión, y una potencia superior no compensa una capacidad o un rango de velocidades inadecuados.
Volteo y distancia entre puntos marcan el tamaño de pieza
El volteo limita el diámetro que puede girar y la distancia entre puntos limita la longitud. Conviene medir las piezas habituales y dejar margen para plato, contrapunto y herramientas. Las dimensiones exteriores de la máquina también deben compararse con el banco y las holguras necesarias para trabajar.
Material y diámetro condicionan las rpm
Acero, aluminio y plástico no se mecanizan con la misma velocidad de corte. El diámetro de la pieza, el avance y la herramienta también influyen. Por eso el rango de rpm y la rigidez del conjunto son datos tan relevantes como los 500, 750, 1100 o 1250 W que puedan aparecer en distintas referencias.
El torno necesita útiles compatibles para empezar a trabajar
Además de la máquina hacen falta herramientas de corte, portaherramientas, elementos de medición y sistemas de sujeción adecuados. Según las piezas pueden ser necesarios plato de cuatro garras, lunetas, brocas o refrigeración. Conviene comprobar qué incluye el torno y qué conos, roscas y alturas utiliza antes de comprar accesorios.







