Una encuadernadora térmica une las hojas mediante adhesivo termofusible, por lo que la elección de la cubierta es tan importante como la capacidad de la máquina. Un lomo mal dimensionado puede dejar páginas sueltas o impedir que el bloque cierre correctamente.
Mide el documento antes de elegir la cubierta
El número de hojas orienta, pero el gramaje cambia el grosor real del bloque. La cubierta debe admitir ese espesor sin comprimir las hojas ni dejarlas holgadas. En referencias que trabajan con lomos de 5-14, 40 o 50 mm, ese rango debe compararse con el documento ya reunido y con la tabla del consumible.
La capacidad máxima no sustituye la comprobación del lomo
Una máquina anunciada para 400 o 500 hojas expresa un límite aproximado. Papel más grueso o cubiertas distintas pueden cambiar el resultado. Antes de encuadernar conviene comprobar formato admitido, capacidad, tiempo de calentamiento y que la cubierta utilice adhesivo térmico compatible.
Las páginas deben tocar el lomo adhesivo durante el calentamiento y enfriar sin moverse. Un bloque demasiado lleno, demasiado holgado, mal alineado o calentado insuficientemente puede desprenderse. Recalentar puede ser posible en algunos sistemas, pero repetir el ciclo puede deformar la cubierta o repartir peor el adhesivo.







