Antes de añadir un equipo a la red conviene identificar el cuello de botella. Un repetidor Wi‑Fi no sustituye un enlace cableado, un PLC depende de la instalación eléctrica y un switch sólo añade puertos dentro de la red existente.
Wi‑Fi: la banda no describe por sí sola la cobertura o la velocidad
Una referencia de 2,4 GHz indica la banda de trabajo, pero también hay que revisar el estándar inalámbrico, la ubicación y cómo se conecta el equipo al router. Un repetidor puede ampliar cobertura y, aun así, no solucionar una conexión lenta si el enlace de origen ya es débil.
PLC: la cifra de Mbps depende de la instalación
Modelos anunciados como 200 o 500 Mbps expresan una capacidad nominal del enlace, no una velocidad garantizada en cualquier vivienda. La calidad y recorrido de la red eléctrica influyen en el resultado, por lo que conviene valorar el par de adaptadores y la instalación donde se usarán.
Ethernet y switches: revisa toda la cadena
Para una red gigabit o superior importan la categoría y terminación del cable, la longitud y los puertos de los equipos.
Un switch añade puertos, no ancho de banda al router
Un switch no gestionado suele ampliar puertos sin configuración, pero todos comparten el enlace de salida; si hacen falta VLAN, prioridad o control, se necesita un modelo gestionable y configuración.







