Una tarjeta puede tener espacio suficiente y aun así no funcionar correctamente en una cámara, grabador o dispositivo electrónico. La elección debe empezar por el formato que admite el equipo y continuar con capacidad y prestaciones de escritura o lectura.
SD, SDHC y microSD no son sólo tamaños comerciales
El dispositivo debe admitir el formato físico y la familia de tarjeta indicada. Un adaptador puede resolver una diferencia física en algunos casos, pero no modifica por sí mismo los límites de capacidad o las prestaciones que soporta el equipo.
La capacidad debe corresponder al volumen de datos
En la categoría aparecen capacidades como 4, 8, 16 y 32 GB. La cifra permite estimar cuánto puede almacenarse, pero no confirma velocidad ni compatibilidad. Si el equipo tiene un límite de capacidad, una tarjeta mayor puede no ser reconocida aunque encaje físicamente.
Una tarjeta deteriorada o de procedencia dudosa puede mostrar errores, archivos corruptos o rendimiento inestable. Conviene verificar capacidad y funcionamiento con herramientas adecuadas y sustituirla si aparecen fallos. Ninguna tarjeta debería ser la única copia de información importante.


