“Equipo de laboratorio” agrupa aparatos con funciones muy distintas. La selección debe empezar por la tarea —calentar, mezclar, destilar, limpiar, mantener temperatura, bombear o contener muestras— y sólo después comparar capacidad, rango, precisión, materiales y alimentación.
Volumen nominal y volumen útil
El volumen geométrico no siempre coincide con la cantidad de trabajo recomendada. Inmersión, circulación, riesgo de derrame y accesorios instalados pueden reducir el volumen realmente utilizable; para elegir entre 3, 10, 20 o 30 litros conviene comprobar el nivel de trabajo indicado para el modelo.
Materiales frente a aceites y productos químicos
Identifica las sustancias, su concentración y la temperatura de trabajo y compáralas con los materiales de cuba, juntas, tubos y accesorios. El acero inoxidable puede ser adecuado para muchos usos, pero no es universalmente compatible con todos los productos químicos.
Rango, resolución, exactitud y estabilidad
Son especificaciones distintas. Para procesos críticos interesa conocer las tolerancias y las condiciones en las que se declaran; una pantalla con más decimales no garantiza por sí sola un mejor control de temperatura u otra magnitud.







