Un generador de funciones sirve para excitar un circuito con una señal conocida. Para elegirlo hay que pensar en las frecuencias que se utilizarán, la amplitud necesaria y cómo verá el equipo la carga conectada.
Un rango de 2, 12, 25 o más megahercios solo es útil si cubre las señales del trabajo previsto. La cifra máxima no informa por sí sola de la calidad de la forma de onda, la estabilidad o las funciones disponibles en todo el rango. Por eso conviene definir primero la banda en la que se harán las pruebas.
La amplitud puede cambiar al conectar la carga
La tensión indicada por el generador depende de la impedancia configurada y de la carga. Muchos equipos especifican amplitud para 50 ohmios; con una entrada de alta impedancia la tensión efectiva puede ser diferente. Antes de conectar, revisa la terminación y el límite de entrada del circuito y confirma la señal con el osciloscopio cuando sea necesario.
Barrido para estudiar filtros
Un barrido de frecuencia permite recorrer el rango de un filtro manteniendo control sobre amplitud y condiciones de carga. También puede hacerse punto a punto, pero en ambos casos hay que evitar saturar el circuito para que la comparación tenga sentido.
Las conexiones USB u otras interfaces pueden aportar control desde ordenador, pero compartir conector no garantiza el mismo protocolo ni las mismas funciones entre modelos.