En reparación electrónica, la descarga electrostática puede dañar componentes sin que la persona note ninguna chispa. Por eso una pulsera o una alfombrilla aisladas no bastan: la protección depende de cómo se combinan los elementos del puesto y de que sigan funcionando correctamente.
Pulsera, alfombrilla y tierra trabajan juntas
La pulsera debe conectarse al punto previsto del sistema ESD, normalmente mediante una resistencia de seguridad y una tierra verificada. Conectarla de forma improvisada a una tubería, un chasis o un conductor desconocido no garantiza una descarga controlada y puede introducir riesgos.
La superficie disipativa completa el puesto porque proporciona una zona de trabajo controlada. Los guantes antiestáticos pueden reducir contaminación o ayudar en determinados procesos, pero no sustituyen automáticamente la función de una pulsera cuando el procedimiento exige descarga controlada del cuerpo.
Una alfombrilla ESD también necesita mantenimiento
Suciedad, cortes, conectores dañados o cables deteriorados pueden alterar el comportamiento del sistema. Cuando la protección es importante, la inspección visual no es suficiente: conviene comprobar resistencia y continuidad con el equipo apropiado y mantener limpios los elementos con productos compatibles.
Los dispensadores se eligen por uso, no sólo por mililitros
En la categoría aparecen recipientes de 100, 200 y 250 ml para líquidos de limpieza. La capacidad debe compararse con el consumo por operación y la frecuencia de reposición. También hay que comprobar que el recipiente y el sistema de dosificación sean compatibles con el líquido y que el cierre permita conservarlo en las condiciones previstas.


