En un taladro, el diámetro es sólo una parte de la elección. El vástago, el sistema de sujeción, el material de trabajo y el tipo de accesorio determinan si una broca, extensión o avellanador puede utilizarse correctamente.
Extensiones: más alcance también significa más exigencia
Una extensión sólo debe utilizarse cuando admite el vástago, el par y la velocidad del accesorio. Al aumentar la longitud también aumenta la posibilidad de flexión y descentrado. En coronas y barrenas puede haber extensiones específicas que no sirven para puntas o brocas estándar.
Broca escalonada para chapa fina
Una broca escalonada permite abrir varios diámetros y ampliar el agujero de forma progresiva con una sola herramienta. Está orientada a chapa fina, no a materiales gruesos ni a perforaciones profundas. Antes de usarla hay que comprobar el diámetro de cada escalón, el vástago y el material admitido, y detener el avance en la medida prevista.
Avellanar sin pasarse de profundidad
Para que la cabeza de un tornillo quede al ras, el avellanador debe corresponder al ángulo y al diámetro de esa cabeza y al material de la pieza. Conviene realizar primero el agujero guía y profundizar poco a poco. En los útiles combinados, revisa si la broca es reemplazable y si puede ajustarse la longitud.
Un juego mixto contiene herramientas para trabajos distintos
Las brocas para madera, metal y mampostería no utilizan la misma geometría. Un estuche puede reunir varias familias, pero cada una debe emplearse en el material previsto y con la función adecuada del taladro, incluida la percusión cuando corresponda. Elegir sólo por diámetro puede llevar a utilizar el accesorio equivocado.
Para trabajos variados, un juego mantiene las medidas ordenadas. Para una tarea exigente y repetitiva, una broca específica puede ser más útil que un estuche con muchas piezas que no se van a utilizar.







