Para hormigón suele utilizarse una base preparada para anclajes mecánicos o químicos; en tierra pueden emplearse estacas o anclajes específicos. También existen soportes para esquinas, postes inclinados y estructuras como pérgolas. Elige el sistema según el soporte, las cargas y la exposición exterior, no únicamente por la medida del poste.
La carga depende también del espesor y del anclaje
El ajuste dimensional es solo una parte. También deben ser adecuados el soporte, los anclajes, el espesor del acero y las cargas que transmitirá la estructura, incluidas viento y esfuerzos laterales. Para elementos estructurales utiliza las capacidades declaradas y el sistema de fijación previsto; si faltan esos datos, no deduzcas la resistencia por el tamaño.
Dimensiones del poste y geometría del soporte
Comprueba la sección real del poste y las dimensiones interiores útiles del soporte. Un poste nominal de 100 mm, 4 pulgadas o 6 pulgadas puede variar según el material y el fabricante, así que conviene medirlo. Revisa también la altura de sujeción y la posición de los tornillos para que el poste quede centrado y estable.
Corrosión y materiales en exterior
Busca un material y recubrimiento adecuados a la humedad y al ambiente donde se instalará. Acero galvanizado, inoxidable o determinados recubrimientos pueden ofrecer comportamientos distintos frente a corrosión. En zonas costeras o con exposición intensa conviene comprobar expresamente la aptitud del acabado y utilizar tornillería compatible.







