Dos baterías pueden mostrar la misma tensión y ser incompatibles por química, tamaño, polaridad o sistema de protección. Antes de sustituir una celda conviene partir de la referencia original y comprobar el conjunto de características, no sólo el dato más visible de la etiqueta.
Voltaje, química y cargador deben ser coherentes
Una NiMH de 1,2 V, una alcalina de 1,5 V y una celda de litio de 3,6 o 3,7 V se comportan de forma diferente. El equipo debe admitir esa química y el cargador debe aplicar el método correspondiente. Un cargador universal sólo es adecuado cuando declara compatibilidad con el tamaño, química y número de celdas utilizados.
Los mAh no indican por sí solos que una batería pueda sustituir a otra
La capacidad influye en la autonomía, pero también tienen que coincidir tensión, dimensiones, terminales o lengüetas, polaridad y límites del equipo. Una 18650 de 2000, 2600 o 3000 mAh no es intercambiable automáticamente sólo porque comparta formato aproximado.
El almacenamiento también forma parte de la seguridad
Las celdas deben guardarse con los terminales protegidos, lejos de objetos metálicos, calor y humedad. No conviene mezclar baterías de edades o estados muy diferentes en un mismo equipo. Celdas hinchadas, con fugas o dañadas deben retirarse del uso y gestionarse correctamente.







