Un candado protege un conjunto completo: cierre, objeto y punto fijo. Un modelo muy robusto aporta poco si se coloca alrededor de una pieza que puede desmontarse fácilmente o si queda tanta holgura que permite manipular el sistema con comodidad.
En una bicicleta, asegura el cuadro a un punto fijo
El cuadro debe quedar unido a un elemento que no pueda levantarse o desmontarse con facilidad. Si la longitud lo permite puede incluirse una rueda o utilizar un segundo cierre. Conviene evitar dejar el candado cerca del suelo o con holgura innecesaria.
Mide el hueco útil del arco o el paso de la cadena
Las dimensiones exteriores no indican por sí solas qué objeto cabe dentro. Hay que medir altura y anchura libres del arco o el diámetro que debe pasar por el cierre. La longitud necesaria debe permitir cerrar sin forzar y, al mismo tiempo, evitar exceso de holgura.
Llave y combinación cambian la gestión, no la resistencia por sí solas
Una combinación evita llevar llave y exige gestionar el código; una cerradura con llave requiere conservar copias. Ninguna de esas opciones determina por sí sola la resistencia frente a ataque. Para comparar seguridad conviene utilizar ensayos o certificaciones identificables y no mezclar escalas internas de marcas distintas.
Exterior exige materiales y mecanismo preparados para ello
Un candado que va a quedar a la intemperie debe estar previsto para humedad, polvo y temperaturas del lugar. Una funda puede proteger la pintura, pero no convierte un mecanismo de interior en uno apto para exposición continua.







