Una clavadora neumática no se elige solo por la longitud máxima del clavo. El trabajo exige que coincidan la fijación, el material, el cargador de la máquina y el suministro de aire disponible.
El compresor debe mantener presión y caudal durante el trabajo
Comprueba la presión requerida por la clavadora y el consumo de aire al ritmo real de disparo. Un compresor puede realizar unos pocos disparos y perder rendimiento cuando se trabaja de forma continua. El caudal entregado a la presión de trabajo es más relevante que limitarse a comparar los litros del depósito. Mangueras, racores y regulación también pueden restringir el suministro.
El clavo correcto se define por más de una medida
Deben coincidir longitud, diámetro, cabeza, ángulo y forma de unión del consumible que admite el cargador. Dos clavos de la misma longitud pueden pertenecer a series distintas y provocar problemas de alimentación o atascos. Una clavadora de acabado, una de revestimiento y una destinada a trabajos como palés no son equivalentes aunque todas trabajen sobre madera.
Profundidad y disparo cambian el control de la herramienta
La profundidad se ajusta con el sistema previsto por la máquina y con una presión dentro del intervalo autorizado. Conviene probar sobre un recorte del mismo material antes de trabajar en la pieza definitiva. Subir la presión no es la forma de compensar un consumible incorrecto o un suministro insuficiente.
El disparo secuencial completo obliga a completar y liberar la secuencia de apoyo y gatillo antes del siguiente clavo. El disparo por contacto permite una cadencia distinta y exige especial control frente a disparos involuntarios. En ambos casos deben mantenerse los seguros y protecciones previstos.
Qué hacer ante un atasco
Si aparece un atasco, desconecta el aire antes de intervenir y sigue el procedimiento de la herramienta. Repetir disparos o manipular el recorrido del clavo con la máquina conectada no resuelve la causa.







