Un sillón elevador debe ayudar a sentarse y levantarse sin crear nuevos problemas de postura o de espacio. La elección requiere medir al usuario, el acceso a la habitación y la zona necesaria para el movimiento completo del mecanismo.
Las medidas del usuario importan tanto como el peso
Hay que comprobar anchura y profundidad del asiento, altura respecto al suelo y espacio disponible para las piernas. Una capacidad de carga suficiente no garantiza comodidad ni una postura adecuada si el asiento queda demasiado alto, bajo, estrecho o profundo.
Uno o dos motores cambian las posiciones disponibles
En algunos sillones de doble motor, respaldo y reposapiés pueden ajustarse con mayor independencia; en otros diseños los movimientos están vinculados. Conviene comparar las posiciones reales que permite el mando y el recorrido de elevación, no limitarse al número de motores.
El espacio abierto y un corte de corriente deben estar previstos
Según el mecanismo, el sillón puede necesitar separación respecto a la pared o desplazarse al reclinar. Hay que medir el espacio con el sillón abierto y mantener cables fuera de zonas de paso.
Qué ocurre si se corta la corriente
Si el usuario no puede incorporarse sin ayuda, resulta especialmente importante comprobar si existe respaldo de emergencia o posibilidad de batería y cómo debe mantenerse.




