Un tubo que se arruga o se aplasta no suele necesitar más fuerza, sino una combinación correcta de diámetro, matriz y radio. Antes de doblar hay que medir el diámetro exterior real y comprobar qué material y espesor admite la herramienta.
El diámetro exterior debe coincidir con la matriz
Medidas como 6,35, 9,5 o 12,7 mm describen el tamaño del tubo alojado en cada ranura, no la longitud que puede curvarse. El diámetro nominal de una tubería puede diferir de su medida exterior, por lo que conviene medir la pieza antes de elegir el útil.
Arrugas y aplastamientos son señales de incompatibilidad
Una matriz que no ajusta, un radio demasiado cerrado o una pared que la herramienta no admite pueden deformar el tubo. Aumentar la fuerza no corrige esas condiciones. Si aparece deformación, detén el proceso y revisa diámetro, radio, material y espesor.
En equipos eléctricos o hidráulicos también deben coincidir alimentación y accesorios. Los rangos de 10-25, 13-51, 13-76 o 6-22 mm sólo son útiles si el resto de condiciones de trabajo son compatibles.







