Una máquina TIG debe elegirse por el material y el tipo de trabajo, no por el amperaje máximo.
La corriente útil importa más que la cifra máxima
Para piezas finas importa que regule de forma estable en la zona baja; para secciones mayores cuentan la corriente disponible y el ciclo de trabajo. Ese ciclo indica cuánto tiempo puede mantenerse una corriente concreta antes de que el equipo necesite enfriarse, por lo que una cifra máxima aislada no describe el uso continuado.
Aluminio exige comprobar expresamente el modo disponible
No basta con que una soldadora lleve “TIG” en el nombre. Para aluminio debe constar el tipo de corriente y los ajustes admitidos para ese material, además de antorcha, tungsteno y gas compatibles. Una máquina TIG/MMA puede ofrecer ambos procesos, pero eso no significa que incluya las capacidades de una TIG dedicada para cualquier metal.
Lift y alta frecuencia cambian la forma de iniciar el arco
En TIG Lift se inicia el arco mediante contacto controlado y elevación del tungsteno. El cebado por alta frecuencia permite arrancar sin tocar la pieza. Son sistemas distintos y deben aparecer en la especificación; no puede deducirse que una máquina incorpora HF solo porque anuncie TIG.
Gas, pedal y accesorios deben formar un conjunto compatible
El proceso TIG utiliza normalmente gas protector con botella, regulador, caudalímetro y manguera adecuados. La botella no suele formar parte de la soldadora. Un pedal puede permitir variar la corriente durante el cordón, pero necesita una entrada y un sistema de control compatibles con la máquina; un conector parecido no garantiza que funcione.
Antes de comprar, revisa también antorcha, pinza de masa, portaelectrodos si incorpora MMA y los consumibles necesarios. La pantalla o el número de funciones pueden facilitar el ajuste, pero no sustituyen la compatibilidad entre proceso, material, electrodo y protección requerida.







